La ayuda exterior tarda en llegar y la desesperación se convierte en ira
Tres días después del terremoto que asoló Haití, la desesperación de los supervivientes que se enfrentaban a su cuarta noche al raso y a la falta de agua y alimentos se convirtió ayer en ira ante la lentitud en el rescate de quienes todavía continúan sepultados bajo los escombros y en la distribución de la ayuda llegada de todo el mundo que se apilaba en el aeropuerto de Puerto Príncipe. La ONU trataba de agilizar el reparto para evitar desórdenes en la desolada capital.
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