Emocionante reencuentro con Otegi tras quince meses más de conflicto
Fue casi media hora de abrazos que no tenían final. Arnaldo Otegi cruzó la puerta de la prisión a las 7.20, pero hasta las 7.45 no pudo poner rumbo a Elgoibar. Familiares, compañeros de la izquierda abertzale, decenas y decenas de personas le esperaban. Otegi no olvidó a los que quedan en prisión y atendió a los medios. Media hora de auténtica euforia para los que, tras quince meses, querían mostrarle todo su cariño.
¿Cómo recuperar la memoria de alguien que nunca ha sido olvidado?
¿Cómo rescatar la memoria de alguien que, a pesar del silenciamiento a que ha sido sometido, en realidad, nunca ha sido olvidado? Esta paradoja desde luego no está formulada de forma tan brillante como lo hubiese hecho José Bergamín, pero sí puede reflejar la sensación de quienes ayer en Hondarribia y anteayer en Donostia asistieron a los actos de homenaje al escritor organizados con ocasión del vigesimoquinto aniversario de su fallecimiento.
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