CUMBRE DE COPENHAGUE
La retirada de los países africanos y las largas colas, imagen del bloqueo de la cumbre
La Cumbre del Cambio Climático de Copenhague vive un colapso total con la retirada del grupo de países africanos de las negociaciones en la sesión plenaria y las largas colas –más de dos mil personas– para acreditarse.
14/12/2009 8:36:00
COPENHAGUE-. El grupo de países africanos ha acusado a las economías desarrolladas y a la presidencia danesa de la cumbre climática de querer "asesinar" el protocolo de Kioto, que tiene vigencia hasta 2012 y debe ser sustituido por el acuerdo que se forje en Copenhague.
Negociadores kenianos y nigerianos han manifestado que su retirada no es un boicot a la cumbre, sino que quieren mostrar su insatisfacción y resaltar la importancia que tiene el protocolo de Kioto para ellos.
El presidente del grupo, el delegado argelino Kamel Djemouai, ha denunciado un intento por tratar de forma separada y mezclada elementos contenidos en las dos vías de negociación, la de Kioto y la de la Convención Marco de la ONU.
"Si aceptamos esta situación, firmaremos la muerte de Kioto, el único documento legalmente vinculante que existe. El próximo tratado deberá ser ratificado y hasta que entre en vigor pasarán más de los siete años que se tardaron con Kioto", ha declarado Djemouai en rueda de prensa.
El grupo africano ya había advertido de que no seguiría participando en las sesiones plenarias si se deja fuera el protocolo de Kioto y propuso que se organicen dos plenos con consultas informales, el primero sobre Kioto, y cuando finalice éste, se podrán tratar los temas restantes de la convención.
Aplazamientos sin explicaciones
La retirada africana ha sido minimizada por el secretario ejecutivo de la conferencia, Yvo de Boer, quien ha asegurado que la presidenta de la conferencia, la danesa Connie Hedegaard, había establecido contacto con los distintos grupos de trabajo durante la mañana para coordinar la agenda.
Además, sendas ruedas de prensa de las delegaciones de EEUU y China, los dos países más contaminantes del planeta, previstas para hoy han sido canceladas poco antes de su inicio sin explicar los motivos de la decisión.
La cita diaria de la Unión Europea con la prensa también ha sido aplazada sin justificación.
Desbordados
En el exterior del Bella Center, donde se desarrolla esta cumbre del 7 al 18 de diciembre, un grupo de más de dos mil personas ha esperado más de seis horas a temperaturas próximas a cero grados por acceder al interior para acreditarse.
Los organizadores han reconocido que se sienten completamente desbordados y que el acceso a los recintos en los últimos días de la cumbre, coincidiendo con la presencia de los líderes mundiales, sufrirá serias restricciones.
Axel Wüstenhagen, director de información de la conferencia, ha dado a conocer que unas 45.000 personas han solicitado su acreditación, un número que supera con creces la capacidad máxima de 15.000 asistentes para la que estaba concebida el Bella Center.
Ha precisado que sólo hoy se han contabilizados 22.300 pases, incluidos diplomáticos, periodistas, miembros de delegaciones y representantes de ONG y otras instituciones.
Nuevas detenciones
También en la calle se ha realizado nuevas protestas y la Policía ha detenido a una veintena de personas, una quincena de ellas de forma "preventiva".
La protesta, convocada por el colectivo Climate Justice para defender la apertura de fronteras y contra la industria militar, ha transcurrido por el centro de la ciudad.
El objetivo inicial era llegar hasta la sede del Ministerio danés de Defensa, pero al pasar por la plaza del Parlamento la Policía ha disuelto la marcha.
La Policía ha señalado que el número total de detenidos en las movilizaciones del sábado y del domingo se eleva a 1.282.
Se mantienen las diferencias
En el octavo día de la conferencia persiste la brecha entre los países ricos y pobres sobre el dinero que debe asignarse a estos para reparar los daños causados por el cambio climático.
El portavoz del grupo G77 de los no alineados, Stanislaus Lumumba Di-Aping, ha arremetido contra la Unión Europea (UE) por haber acordado dar a este fin "tan solo 2.400 millones de euros anuales hasta 2012", cuando expira el Protocolo de Kioto, que debe ser sustituido por el acuerdo negociado en Copenhague.
El monto total para adaptarse al cambio climático, la transferencia tecnológica y el establecimiento de instituciones adecuadas en todo el mundo se sitúa entre 300.000 y 500.000 millones de euros anuales, de los que la UE debería pagar la parte justa, ha indicado Di-Aping.





