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PLENO DE POLÍTICA GENERAL

López habla del acercamiento condicionado de los presos

El anunciado plan de paz del lehendakari se queda en la propuesta de un decálogo de "bases para la concordia", sin ninguna proyección práctica ni calendario de ejecución.

30/09/2011 8:38:00

GASTEIZ-. Mucho se había hablado desde julio del "plan de paz" que el lehendakari iba a plantear en el Pleno de Política General de ayer. A falta de una hoja de ruta definida y sólida con concreciones prácticas de futuro, un párrafo, su mención al acercamiento de los presos políticos vascos, le posibilitó a Patxi López hacerse un hueco entre los principales titulares de la jornada. Es más que nada.

El lehendakari parte de dos principios para su propuesta de "bases para la unidad, la concordia y la covivencia": que la situación actual es fruto de la victoria del llamado Estado de Derecho sobre la izquierda abertzale, y que el origen de toda la situación que debe ser corregida es "la existencia de un grupo terrorista y de sectores sociales que le han dado su apoyo".

Presos y Acuerdo de Gernika

Sostiene López que "el terrorismo, tal como lo hemos conocido en Euskadi, ha terminado para siempre: esa alianza cruel y terrible entre asesinos y grupos de ciudadanos que les servían de apoyo ha desaparecido".

Y como muestra de ello ofrece que "los presos y sus familias" se han sumado al Acuerdo de Gernika, lo que, aunque "tenemos que seguir manteniendo todos los días la exigencia de la desaparición definitiva de ETA", "es una buena noticia, porque puede ser un paso más hacia su final".

Cabe recordar que el pasado año, en este mismo pleno, el lehendakari despreció ese acuerdo, pese a que se había firmado apenas unos días antes e incidieron sobre él algunos de los grupos, como EA y Aralar.

En ese contexto de dar por terminado "el terrorismo" y mantener la exigencia de desaparición de ETA, el lehendakari incluyó de nuevo la cuestión de los presos políticos.
Por un lado, pidió "a los presos condenados, o en espera de juicio, por delitos de terrorismo que rompan decididamente y de forma pública con ETA y asuman la legalidad penitenciara para que sea posible su reinserción social y recuperación para la vida democrática". Porque el lehendakari mantiene que quién impide a los presos recuperar "su propia voz" es ETA y no Instituciones Penitenciarias.

Además -en el punto que se llevó los titulares- López propuso "una orientación consensuada, dinámica y flexible de la política penitenciaria de la forma que mejor propicie la superación del ciclo terrorista". Esto, todavía, no era novedad. Lo aprobó el Congreso de los Diputados por unanimidad el 10 de noviembre de 1998.

Lo nuevo fue incluir en "dicho consenso", "entre otras cuestiones" y "basado siempre en el objetivo de la reinserción", el "contemplar" el "acercamiento progresivo de los penados, siempre y cuando favorezca esa reinserción". El presidente del PP y socio prioritario de Patxi López, Antonio Basagoiti, anotó el punto en su cuaderno y lo remarcó con hasta cuatro recuadros concéntricos, aunque después, en su discurso, no hizo sangre con ello. Aclaró, eso sí, que no estaba de acuerdo e insistió en que "es ETA quien se tiene que mover".

Legalizar lo legal

La novena base del decálogo del lehendakari es que "todas las sensibilidades políticas que aceptan el sistema democrático y asumen el cumplimiento de la legalidad deben tener un reconocimiento legal".

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