ESCÁNDALO BETTENCOURT
El ministro francés de Trabajo niega las sospechas que le rodean en el caso Bettencourt
La Brigada Financiera de la Policía ha interrogado durante ocho horas al ministro de Trabajo francés, Eric Woerth, en su despacho en la sede del Ministerio, en relación con el escándalo en torno a la multimillonaria Liliane Bettencourt y a las sospechas de conflicto de intereses por la contratación de su mujer.
29/07/2010 11:08:00
PARIS-. El ministro, que ha defendido en todo momento su actuación pero que se vio obligado a abandonar su cargo de tesorero del partido gobernante UMP tras conocerse que la familia Bettencourt habría dado dinero a la campaña de Nicolas Sarkozy en 2007, ha asegurado en los últimos días que esperaba "con impaciencia" poder prestar declaración.
El interrogatorio se ha iniciado poco después de las 09.00 horas y se ha prolongado durante poco más de ocho horas. El ministro ha declarado en calidad de testigo y, según ha explicado su abogado, Jean-Yves Leborgne, ha negado todas las sospechas que pesan sobre él de conflicto de intereses y de financiación política ilegal.
Según Leborgne, Woerth ha dejado claro que "en ningún momento intervino para que su esposa fuese contratada" por el gabinete que gestiona la fortuna de Bettencourt y, además, "ha negado con vigor y una energía particular haber recibido cualquier financiación política que no fuera conforme con la ley".
El ministro ha admitido que habló con Patrice de Maistre, tesorero de Bettencourt, "durante una conversación banal, sobre la profesión de su esposa", y eso "ocurrió cuando no era ministro".
"Creo que la Justicia dirá, en un futuro que espero sea lo más próximo posible, que las explicaciones de Eric Woerth le dejan completamente fuera de la polémica que conocemos", ha remachado, aclarando que si el interrogatorio ha durado tanto ha sido porque Woerth "quería dar todas las explicaciones".
La comparecencia del ministro de Trabajo se ha producido después de que el lunes fuera interrogada también por la Brigada Financiera la heredera del imperio L'Oréal y de que París autorizara su interrogatorio. Su declaración se enmarca en la investigación abierta por la Fiscalía de Nanterre por presunto fraude fiscal y conflicto de intereses, tras conocerse una serie de grabaciones registradas entre mayo de 2009 y mayo de 2010 en el domicilio de Bettencourt y que revelaron la existencia de cuentas bancarias en Suiza.





