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ACCIÓN DE PROTESTA

Instalan una incineradora simbólica ante la Diputación para alertar de los daños que causaría la planta de Zubieta

Activistas de Greenpeace han instalado frente a la Diputación de Gipuzkoa una incineradora de residuos para simbolizar los efectos negativos sobre la salud y el medioambiente que provocaría la planta de Zubieta.

21/07/2010 11:31:00

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Imagen de la protesta realizada ante la Diputación de Gipuzkoa. (GREENPEACE)

DONOSTIA-. Activistas de Greenpeace vestidos con buzos naranjas han instalado ante la sede de la Diputación de Gipuzkoa en Donostia una chimenea de cinco metros de altura bajo la cual han amontonado diez sacos de basura que representan 94 kilos de escorias y cenizas "tóxicas y peligrosas", lo que equivaldría a los residuos producidos durante un minuto por la incineradora que prevé construir la institución foral en Zubieta, según ha explicado la organización.

Los activistas han desplegado pancartas con el lema "Incineración no" en castellano y euskara, así como dos paneles en los que se lee "La incineradora de Zubieta produciría 94 kilos de residuos tóxicos al minuto" y "Recuperar y reciclar generan 39 veces más empleos que incinerar".

Además, han entregado a Carlos Ormazabal, diputado foral de Desarrollo Sostenible, "uno de los principales promotores de la incineradora", una carta en la que le piden una reunión y un recipiente con "cenizas tóxicas procedentes de una planta similar a la de Zubieta".

Con esta acción, Greenpeace ha recordado que quemar basuras "produce residuos peligrosos y emite al aire, al agua y al suelo metales pesados, dioxinas y furanos, dos peligrosas sustancias para las que no existen niveles seguros de exposición y que, por tanto, no deben producirse ni siquiera en pequeñas cantidades".

Junto a ello, ha querido trasladar a los y las donostiarras que la apuesta por quemar residuios es "la peor de las soluciones a la gestión de las basuras". Según señala, una incineradora "obliga a tener un vertedero de sustancias tóxicas para enterrar las cenizas y las escorias. E incluso se ha llegado a proponer que sean usadas como materiales de construcción, lo que provocaría la dispersión incontrolada de la contaminación por toda la geografía vasca".

En el caso concreto de Zubieta, indica que "el 23% de los residuos incinerados se convertirían en escorias y cenizas tóxicas, cuyo tratamiento es casi imposible". Greenpeace afirma que "los responsables del proyecto todavía no han resuelto qué hacer con estos peligrosos desechos".

Por ello, reclama que se abandonen los planes de construcción de la planta de Zubieta.

 

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