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CUMBRE

El G-8 respaldará con 40.000 millones de dólares las revueltas populares en el mundo árabe

Los presidentes de los países que integran el G-8 han acordado aportar una ayuda de 40.000 millones de dólares para promover los valores defendidos por los levantamientos populares.

27/05/2011 11:26:00

DEAUVILLE-. El G8 se ha comprometido a otorgar un paquete financiero de 40.000 millones de dólares para impulsar los procesos abiertos tras las revueltas populares en el mundo árabe, ha amenazado a Siria con la adopción de "nuevas medidas" y ha reafirmado que el líder libio Muamar al-Gadafi "debe irse" en el marco de la cumbre que entre ayer y hoy ha acogido la localidad francesa de Deauville.

El mandatario francés, Nicolas Sarkozy, anfitrión de la cita que cada año reúne a los ocho países más poderosos del mundo, ha precisado en la rueda de prensa de clausura que 20.000 millones vendrán de organismos multilaterales (salvo el FMI), unos 10.000 millones de dólares de compromisos bilaterales y otros alrededor de 10.000 millones serán aportados por los países del Golfo.

Aunque no ha detallado los pactos bilaterales, ha precisado que la contribución francesa a Egipto y Túnez será de 1.000 millones de euros.

Los líderes del G8 han invitado de forma excepcional a los primeros ministros de Túnez, Beji Caid Esebsi, y Egipto, Esam Sharaf, a esta segunda jornada de la cumbre dedicada a a respaldar a los países que han derrocado este año a sus regímenes autoritarios y que están dando los primeros pasos en el largo y pedregoso camino hacia la instauración de sistemas democráticos.

Túnez se va "muy satisfecho" por la declaración del G8, ha dicho el ministro de Economía tunecino, Jalud Ayed, que ha cifrado las necesidades de su país en 25.000 millones de dólares en los siguientes cinco años.

El FMI anunció ayer de forma independiente que estudia conceder préstamos de hasta 35.000 millones de dólares a los países importadores de petróleo de Oriente Medio y el norte de África.

Mediación rusa


Otro asunto en el que la cumbre ha logrado la unanimidad ha sido Libia. Los líderes del G8, incluido Rusia, han coincidido en que el dirigente libio Muamar al-Gadafi "ha perdido toda su legitimidad" y "debe irse" pues "no tiene futuro en una Libia libre y democrática".

Nicolas Sarkozy y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, impulsores junto al Gran Bretaña de los bombardeos en ese país norteafricano, han reafirmado su decisión de "terminar el trabajo", y el primer ministro británico, David Cameron, ha dicho que las operaciones de la OTAN entran en una "nueva fase".

Mientras tanto, Rusia se vislumbra como un posible mediador en el conflicto, después de que su presidente, Dimitri Medvedev, haya confirmado que ha ofrecido sus servicios en la cumbre.

"Todo el mundo cree que será útil", ha señalado Medvedev, poco después de que su representante especial para África, Mijaíl Margelov, haya dicho que Estados Unidos y el Estado francés le hayan que actúe de mediador.

Siria, "dramáticamente diferente"

El caso de Siria, que según el Gobierno ruso es "dramáticamente diferente" al de Libia, ha suscitado más divisiones dentro del grupo formado por Estados Unidos, Estado francés, Alemania, Gran Bretaña, Canadá, Italia, Japón y Rusia.

En la declaración final de la Cumbre, los líderes del G8 han indicado que están "horrorizados por las muertes de muchos manifestantes pacíficos como resultado de las repetidas y graves violaciones a los derechos humanos en Siria" y han llamado a Damasco a "cesar inmediatamente el uso de la fuerza".

"Si las autoridades sirias no tienen en cuenta este llamamiento, estudiaremos otras medidas", afirma la declaración final que baja el tono de un borrador previo que menciona una "acción en el Consejo de Seguridad de la ONU".

Sólo ante la prensa, Sarkozy ha dicho coincidir con su homólogo estadounidense, Barack Obama, que días atrás urgió al presidente sirio, Bashar al-Assad a que lidere la transición en su país o se vaya.

 

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