TORTURA
La Fiscalía acusa a cuatro de los quince guardias civiles procesados de torturar a Portu y Sarasola
La Fiscalía de Gipuzkoa acusa a cuatro de los quince guardias civiles procesados de torturar a Igor Portu y Mattin Sarasola mientras permanecieron incomunicados en sus manos tras ser detenidos en enero de 2008. Pide entre tres y dos años de prisión frente a las penas de entre diecisiete y seis años que reclaman las acusaciones particulares para los quince guardias civiles.
05/02/2010 19:16:00
DONOSTIA-. En su escrito de acusación provisional, la Fiscalía acusa de torturas a cuatro de los quince guardias civiles procesados por las torturas padecidas por Igor Portu y Mattin Sarasola durante el tiempo que permanecieron incomunicados en manos de la Guardia Civil tras su detención.
Asegura que los guardias civiles actuaron "conmocionados" por la muerte de dos miembros del cuerpo militar en un atentado en Capbreton que se produjo semanas antes de la detención de los lesakarras.
El fiscal pide tres años para un sargento y un cabo, dos años para otro cabo y un guardia civil, y diez días de localización permanente dos tenientes, tres cabos y un guardia, además de diversas compensaciones económicas, e inhabilitación en algunos de los casos.
La Fiscalía no aprecia indicios de delito en otros cinco procesados, por lo que no ha formulado acusación contra ellos.
Por el contrario, la acusación particular, que ejercen Portu y Sarasola, imputa a los quince guardias un delito de tortura en su modalidad agravada entre otros delitos y faltas, por los que solicita penas que van de los 6 a los 17 años de reclusión, además de otras penas e indemnizaciones.
La detención de Portu y Sarasola se produjo el 6 de enero de 2008 y dieciseis horas después Portu ingresaba en la UCI con graves signos de haber sido torturado. El juez Fernando Grande-Marlaska, ante quien ratificó la denuncia de torturas, prolongó su periodo de incomunicación en el hospital.
Sarasola denunció que los guardias civiles le llevaron a una pista y allí, entre golpes, le amenazaron con hacerle "lo que a Mikel Zabaltza", cuyo cadáver apareció ahogado en aguas del Bidasoa en 1985.
Seis meses después ratificaron sus denuncias de tortura en el Juzgado de Instrucción número 1 de Donostia.





